El 4 de junio, dos iglesias en Orán y otra en El Ayaida, una ciudad a 35 kilómetros de Orán, recibieron una orden de cierre. No es la primera vez, ya recibieron una orden similar en julio del año pasado, aunque permanecieron abiertas.

El pastor Rachid Seighir lidera una de las congregaciones afectadas, Oran City Church, y también es dueño de una librería. En febrero él y su asistente, Nouh Hamimi, fueron sancionados y condenados a dos años de prisión por «agitar la fe de los musulmanes,» lo cual supone un delito en Argelia.

Después de escuchar su apelación, el tribunal decidió el 6 de junio darles a ambos la libertad condicional y una sanción equivalente a 1.500€.

La persecución no es algo nuevo para el pastor Seighir, cuya librería e iglesia han sufrido abusos por parte de las autoridades durante años. En noviembre de 2017 el gobernador de Orán ya ordenó el cierre tanto de la iglesia como de la librería, argumentando que «se usaban para imprimir Evangelios y publicaciones de evangelismo de manera ilegal.» Un tribunal anuló aquella orden un año después debido a errores procesales.

«Represión e intimidación»

De acuerdo con declaraciones de la Alianza Evangélica Mundial ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (UNHR por sus siglas en Inglés) en febrero, la clausura forzosa de una docena de iglesias protestantes en los últimos años continúa siendo preocupante. Desde noviembre de 2017, 13 iglesias han sido cerradas, con la última sentencia judicial instando el cierre de otras tres congregaciones.

En diciembre, tres ponentes especiales de la ONU expresaron su preocupación acerca de la situación en una carta enviada al gobierno argelino. Informaron de que «49 lugares de culto e iglesias se encontraban amenazadas y al borde del cierre,» producto de lo que parecía ser una «campaña que podría tener serias consecuencias en contra de los derechos de la minoría cristiana protestante a ejercer su religión o creencia

Los representantes de la ONU recordaron al gobierno argelino sus obligaciones bajo la ley internacional, y manifestaron que estaban precupados por los «presuntos hechos de represión e intimidación cometidos por las autoridades estatales contra seguidores y representantes de iglesias protestantes

La mayor parte de las iglesias protestantes en Argelia pertenecen a la red de Iglesias Protestantes Argelinas, conocida como EPA. Tanto la EPA como sus iglesias están obligadas por ley a adquirir una licencia por medio de registro; un registro que aún están esperando. La ley también provee que, de alargarse la respuesta de las autoridades, las congregaciones serían registradas automáticamente, por lo que la organización considera sus iglesias debidamente legalizadas.